Ayer fui al Lope de Vega con mis padres, para ver esta extraordinaria obra de teatro cuya dirección, traducción e interpretación corre a cargo del magnífico actor Josep Maria Pou, uno de los motivos por los cuales me decante por esta obra, el otro era que trataba sobre el sistema educativo y sus efectos y consecuencias. La obra es de Alan Bennett.

El teatro Lope de Vega de Sevilla, vacío ya tiene magia, con una voluminosa lámpara y con unas paredes con ribetes dorados, yo ya había estado allí en el año 2008, en la Bienal de Flamenco, viendo a Miguel Poveda, pero en teatro era mi estreno.

Un grupo de ocho alumnos, cuyo futuro próximo será ir a Oxford o a Cambridge y dos profesores, con dos estilos diferentes, el de Héctor (Pou), memorístico, el saber por el saber, para a partir de ahí, conocer mejor la vida, la muerte, el dolor o el amor. Los alumnos, recitan poemas de poetas ingleses o clásicos del cine, mientras el profesor de historia Irwin (Jordi Andújar), trata de hacerles ver que para aprender historia hay que apartarse de la misma, y tener una visión más subjetiva, cosa complicada, cuando sale el tema del holocausto y entre los alumnos se encuentra un judío, también les anima a mentir, para conseguir aprobar el examen que le de derecho, a entrar en las universidad más prestigiosa.

En ese momento es cuando Héctor dice uno de las frases de la obra “los exámenes son los enemigos de la educación (cosa que vengo defendiendo desde hace mucho), algunas veces hasta la educación es enemiga de la educación”.

La obra pierde fuerza en el segundo acto, pero mantiene un hilo de vitalidad que la hace apasionante, divertida y muy aconsejable.

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