Vayámonos más allá del tiempo. Dónde no haya soles que repartir, donde los por qués no tengan explicación. Vamos a conocernos, vamos a darnos un respiro de celos que tanta falta nos hace.Cojamos la senda de lo inoportuno, y pongamos rumbo, bajo un sendero de pinos y acacias, hacia lo eterno, donde todo permanece y sólo nosotros salimos alterados.

Brindemos allí, simplemente porque estamos. No pongamos amasijos de cordura, no busquemos metáforas de dioses inconexos que no saben ni siquiera pronunciar la palabra “sentir”.

Faltemos a la cita de los besos, fuguémonos los dos y dejemos por detrás todo aquello que nos sobra, que tampoco es tanto como creen.Sucede que a veces, me pierdo contigo. Sucede que a veces, como ahora, esa tardecita, es mi único motivo.

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