¿Alguien sabe si en el cielo hay terremotos?.

Ya, ¿nadie lo sabe o es que no los hay?. Creo que alguien desde el más allá, debería de tener los ojos bien abiertos, y no dejar de mirar la tragedia de Haití, un país que antes del terremoto no existía. Han perdido hasta lo que no tenían. No sé qué pensará Dios de todo esto, seguramente, le interese mirar hacia otro lado como ha hecho tantas veces y dejar toda la responsabilidad a las ongs, organizaciones humanitarias, misioneros, etc… ¿Quién cree en Dios cuando esto ocurre?¿Quién tendrá el valor de decir que reza, que ruega, que implora a un ser superior para que no haya más desgracias en el mundo? ,¿Quién lo hace?.

Los dioses del mundo se llaman en Haití, a los bomberos, policías, médicos, universitarios, gente anónima que lo ha perdido todo, pero que ayuda, trabaja, no duermen, pasan frío, lloran, e incluso saben que lo más seguro es que puedan perder la vida, porque el viento en esos lugares, siempre golpeo por el lado menos esperado.Las personas que colaboran y se sacrifican son los dioses de hoy, las que se solidarizan y llevan haciéndolo durante muchos años.
Tampoco somos bienaventurados los que sólo nos acordamos de Haití hoy, o de Sumatra ayer, cuando ocurren este tipo de cosas. Dentro de una semana dejará de ser noticia, y seguiremos preocupándonos de la economía, del paro, es decir de nosotros. E iremos caminando por la ciudad, con el peso vacío de nuestro egoísmo.

Como decía un artículo de opinión en El mundo, “amanece en Haití, sin noticias de Dios”. En el cielo no se ven los escombros, pero en el suelo hay otros que no lo quieren ver.

Casablanca
-“¿me desprecias verdad, Rick?”
-“Si pensara alguna vez en ti, probablemente lo haría”

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