Esa. No te muevas. Dejáme un minuto contemplándote. Deja que vaya por la cámara, para captar esa mirada, esa milésima de segundo. Esa mirada hacia atrás que dice tantas cosas indescriptibles.

Déjame gozar con tus pensamientos puros o impuros que desprendes con esa mirada. Házmela mil veces, para que las milésimas se conviertan en minutos. ¿Desnúdame?, ¿bésame?, ¿mírame?.

No me dejes con hambre de tus ojos, no me hagas hacer de nuevo huelga de besos, no me hagas recrearme en ese suplicio.

Ojalá me mirarás, como yo quiero mirarte cuando haya algo. Ojalá que el espejo sirva como chivato y cuando estés frente a él, te diga lo que siento y lo que quiero.

Suéñame. Tan sólo pido eso.

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