No se porque extraña razón, siempre me ha interesado el dolor ajeno, como algo que me afectara a mi de forma casi idéntica, a si el dolor fuera cercano.

No se si será algo antropomórfico, pero percibo en el dolor de los demás, algo que no se diferencia del dolor de un familiar. ¿Cómo siente la muerte alguien que está muy alejada de ti? ¿Y cómo la sienten los que están alrededor de esa persona, que son conocidos tuyos, pero no traspasan el límite de familiares, ni siquiera de amigos?.

Muchas veces me he preguntado porque se paran o de deshacen ciertas cosas, ciertos actos, cuando una persona muere, sin en verdad a mí no me dice nada su muerte, porque tampoco me dijo nada su vida. La siento cercana, porque todos hemos sentido cerca la muerte, desgraciadamente, pero me duro el tiempo, de ponerme a planificar otra cosa, es decir algo menos de cinco minutos.

La muerte de los demás, no debe de ser ajeno a nadie. Debe de ser un aviso, un toque que la vida nos da, a aquellas personas, que caminan creyéndose inmortales y no saben que tal vez a la vuelta de la esquina, le esté esperando, con el periódico en la mano y su esquela escrita ya, en el diario de hoy.

“Vivir es lo más peligroso que tiene la vida”/ Alejandro Sanz/ Cantante

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