Si Dios existiera, seguro que ya nos hubiera conquistado el alma, que la habría manipulado hasta extremos desconocidos. Es la fuerza que tiene Dios, menos mal que al no existir, aún hay cosas que pertenecen a uno y hace con ellas lo que desea.

El alma de cada cual no debe de ser utilizada así porque sí. Hacer las cosas con alma, es incluso mejor y más placentero que hacerlas con el corazón. Hacer algo con alma, es ponerle ese algo especial, mágico, casi místico (si dios existiera) que no puede definirse. Así al menos lo llaman los gitanos.

Mi alma no es territorio de nadie, y nadie a día de hoy ha venido a conquistarla. Mi alma está abierta para aquellas personas que quieran buscar dentro de ella y asomarse, para dejar un recuerdo imborrable, una huella tatuada para los restos.

Espero y deso, que mi alma no sea utilizada como bandera ni patria de nadie, ni que yo me entere. Sólo el diablo puede comprarla, y ya me encargaré yo que ese día Dios se presente para apadiarse de mí y de él.

“El alma no es tierra de cualquiera”.
Tono Alcalde, Xino Carrasco, compositores

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