Cuando uno ve que sus sueños se hacen realidad, se siente reconfortado por dentro. Un día dije que me gustaría trabajar en una librería y se ha cumplido. Hace poco dejé de trabajar en Casa del Libro, con una experiencia mucha más positiva que la anterior.

Sobre todo porque he aprendido más cosas, gracias a mis compañeros/as. He tenido más tiempo para interiorizarlas y llevarlas a la práctica.

Sé que como el propio título dice, no será posible que trabaje allí durante un tiempo más prolongado, hay compañeros y compañeras que me sacan una vida de experiencia en asuntos literarios.

Pero como uno siente el placer de aprender continuamente, estoy muy agradecido de haber conocido autores desconocidos, títulos que de no haber estado allí, jamás hubiera leído, de saber cómo y por qué se colocan los libros en las estanterías,…

Como anécdota, entraron dos mujeres no muy agraciadas físicamente, al ver en la estantería de libros más vendidos, el libro, cuyo título homónimo es el de este texto, (Cristina López Bario es su autora),una le dijo a la otra, mira la casa de los amores imposibles, a lo que la otra le contestó, ¿alquilarán habitaciones?.

“Yo vivo en el laberinto de calles de mi biblioteca”.
Cesar Antonio Molina. Escritor, ex ministro de cultura.

Estoy de vuelta. Buena vida.

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