Cualquier persona que siga periódicamente los tejemanejes de la literatura habrá contestado lo mismo, cuando se han enterado de la concesión del premio noble de literatura al peruano – español Mario Vargas Llosa. “Ya era hora” hemos dicho los muchos que amamos la literatura, precisamente este año que no era uno de los favoritos y que en todas las quinielas estaban un poeta sueco, Murakami y Mccarthy.

Pero esta vez sí, algunos ya dudábamos que se lo fueran a conceder y entre los motivos de la negativa sueca estaba uno principalmente, su ideología, según algunos conservadora, y según el que les habla, liberal y comprometida.

Mario Vargas Llosa representa uno de los pilares de la literatura sudamericana, junto con García Márquez, Fuentes,Cortázar, Cabrera Infante, Borges, Gelman, Onetti, y un largo etcétera.

Vargas Llosa ha sabido retratar como pocos la realidad latinoamericana, nos ha acercado al Perú natal y hemos viajado por sus lugares sin ni siquiera estar allí, nos conmovió con Conversaciones en la catedral, de la que Terenci Moix, dijo a final de los años 60 “ que era la novela más importante de los últimos cincuenta años”, ha retratado y ha sido crítico como nadie en ensayos de Faulbert, Onetti o García Márquez, supo congeniar el humor, el drama, el amor o el erotismo, en novelas como La fiesta del chivo, La ciudad y los perros o La casa verde.

Ha radiografiado hasta la exactitud el mapa literario de Sudamérica, indagando hasta el mínimo detalle para escribir, aspecto que se verá una vez más, en su próxima novela “El sueño del celta”.

Un hombre que siempre ha dicho lo que ha pensado y lo que ha sentido, que sólo se ha dejado llevar por sus propias ideas, como cuando se presentó en 1990 para las presidenciales de Perú, y las perdió ante Fujimori (miren donde estuvo siempre uno y cómo ha acabado el otro).

Nunca fue ambiguo en sus declaraciones, cuando tan fácil era acertar y mantenerse callado, él habla sin presentar ambigüedades.

Como dice hoy Javier Cercas (al que por cierto le han dado el Premio Nacional de Narrativa) en El País, la noticia es que no se lo hubieran dado todavía.

“Se escribe para llenar vacíos, para tomarse desquites contra la realidad, contra las circunstancias”
Mario Vargas Llosa

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