Juan Carlos Aragón. 2011.

Ni dios padre, ni el diablo, ni el dinero,
en el mundo solo manda, el impaclabe emperador del bandolero,
el verdugo justiciero, el más viejo y el más pobre,
y que nunca me lo roben, que no tengo más que a él.

En el mundo manda el tiempo,
que es el único inmortal que, va poniendo en cada espacio, cada cosa.
el que todo lo destroza o convierte en realidad.

El sueño de cada hombre, siempre ha sido detenerlo,
pero nadie sabe donde, detenerlo de verdad,
y por eso vida mía, yo jamás lo detendría.
Porque nunca la alegria dura un dia sin dolor
ni durá nunca el amor, y si dura se marchita
ni las noches más bonitas duran un amanecer.

Ni durará un amanecer, en la escollera en cortadura,
más de lo que tardan las noches, en volvernos a traer a la luna.

Y por eso vida mia, yo jamás lo detendría
aunque tal vez, si yo pudiera en un instante detener y hacer con él la eternidad
daría en el último tic tc, las manecillas del reloj
cuando crearon los malditos mandamientos,
contra los que mil pecados juntos hemos cometio,
y que si dos corazones se van al infierno
que estén el tuyo y el mío.

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