La humanidad se viste como uno quiera, no tiene una ideología definida y va perdiendo valores, que como goteras que caen del inmenso cielo, nadie se para a taponarlas.

Nos enseña cómo actuar en cada uno de los momentos en que la vida (que no es lo mismo que la humanidad), nos da un tironazo de orejas o un golpecito en el hombro. Pero los humanos estamos perdiendo un norte, que nos costó mucho trabajo conseguir. El norte de lo positivo, de lo optimista, de lo bueno, ahora nos está ganando esta partida de ajedrez mundial, lo negro, lo viscoso, lo prohibido.

La humanidad y la naturaleza con ella, nos está devolviendo, con somantas de tortas, todo lo que nosotros hemos vomitado sobre ella, terremotos, tsunamis, partículas radioactivas, lluvias torrenciales o fríos inexpresivos. Y de postre, la guerra, allí donde se saca lo más mísero del ser humano, también estamos, que cuenten con nosotros, que vamos, que cuando alguien nos alarme, que hay que hilvanar el tiempo, que sea demasidado tarde, y entonces intentaremos ponerle una solución, que no llegará, para así tener una excusa, que es uno de los poderes del siglo XXI, las excusas.

Mientras todo eso ocurre, nostros seguimos vivos, todos estamos bien ¿verdad?, no hay heridos, nadie se ha contagiado de ninguna enfermedad, ni hemos muerto de aburrimiento o de nostalgia, que con tanto paro, las cifras de suicidios no son tal altas como predecían, claro que los que predecían esos datos, fueron los mismos gurús, que nos dijeron, que no había de que preocuparse, que los bancos, los gobiernos, las empresas, los EREs que mamaron, todo eso no iba a suceder. Así que no hay que fiarse de nadie, que en la esquina más recondita de cualquier ciudad, está algún extraño(al que conocemos, pero no queremos saludar) esperándonos, y nos dirá buenos días, y le miraremos, como diciéndole, “ po no que me da este los buenos días, será maleducao, si lo que ahora se lleva, es volver la cara”.

Esto es sólo un brochazo de la humanidad.

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