Como parece que en los tiempos que corren, uno debe de dejar constancia de lo que siente, porque sino es como sino lo sintiera… pues ahí va…

Debe de ser amor esto que yo siento, porque de lo contrario no se entendería. Deben de ser muchos años, muchos momentos, muchos malos ratos, en los que sólos nos quedábamos, sin que nadie más nos hiciera frente. Nunca llegaremos a ser inmortales, pero invencibles, cada vez que queramos.

Se va pasando la temporada, esa que trae buenos y malos partidos, se va acabando y mientras, unos, intentan confabularse para no sé que exigencias, faltas de respeto y otras tantas cosas, que están haciendo de tí, una más, otros, y no quiero adueñarme de ningún sentimiento, ni quiero ser más papista que el papa, otros como te decía, vamos poniendo el granito de aliento que te hace falta para seguir viva, para continuar un año más con los mejores. Algunos confunden amor, con dolor, con placer, con dinero, con sabiduría, con años de socio, y el gazpacho que sale de ahí, es de mala calidad en algunos casos.

En la derrota es cuando el hombro hay que arrimarlo, que para la victoria ya están los de siempre, los que no han conocido otro dolor que el tuyo, o aún conociéndolo lo olvidan, porque la memoria es así de frágil, es la bala que tienen guardados algunos, para decirte, que no hay que mirar constantemente al pasado, que este es otro equipo, con otros jugadores… y con otra afición (o parte de ella).

Yo sé de quién estoy enamorado desde hace más de veinte años, sé que nunca dejaré de cuidarte y de animarte, se que nunca estaré en contra tuya, porque mis principios me lo impiden…. lo que no sé es si muchos de los que dicen que te aman, pueden afirmar lo mismo.

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