(primer verso de “El equipaje abierto de Felipe Benítez Reyes)

Como suele ocurrir con los futuros,
se irán por consciencias sin pecados.

Tendrán que estar al tanto
de gráficos y números,
sufrir las avaricias de tontos sin remate.

Tal vez cuando no existan los futuros,
podremos ver la vida más nuestra a cada paso,
sentir lo que mañana, el sol no dejará,
creer que somos nuestros, por más que otros lo digan,
trepar sobre el alambre bulímico del porvenir.

El Mañana, que es futuro,
plantado ante el espejo, se fotografiará,
y la luz que de allí salga será otra vez fugaz, opaca,
con señuelos de pasado

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