Discurso de El gran dicatador. Charles Chaplin 1940.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos, el maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad.

Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos.
Pensamos demasiado, y sentimos muy poco, más que maquinas necesitamos más humanidad, más que inteligencia, tener bondad, y dulzura.

Sin estas cualidades, la vida será violenta, se perderá todo. A los que puedan oirme les digo, no desesperéis, la desdicha que padecemos no es más que la pasareja codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio pasará y caerán los dictadores y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo y así mientras el hombre exista, la libertad no perecerá.

Vosotros no sois ganados, no sois máquinas, sois hombres, lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman, odian, los que no aman y los inhumanos. Vosotros los hombres tenéis el poder, el poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura. En nombre de la democracia utilizamos ese poder actuando todos unidos, luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez, seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder, pero mintieron, nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán.

Los dictadores son libres, sólo ellos, pero esclavizan al pueblo, luchemos ahora para hacer realidad lo prometido, todos a luchar para liberar al mundo, para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia

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