Desde mis primeros recuerdos de carnaval, allá por el año 1992 con Los Borrachos hasta hoy, han pasado 20 años de una intensa vida carnavalera, siempre como aficionado.

Mañana comienza el concurso, el cual, como casi todo en esta vida, se está yendo por derroteros, que a mí personalmente no me gustan nada y que a gente de la propia fiesta tampoco, sólo hay que escuchar pasodobles de otros años, para corroborarlo… “el carnaval es veneno, pero el veneno que lleva, lo mismo engancha por bueno, que el día que menos, te empieza a matar”

Este año comenzó con el tema de las entradas, para culminarlo con la desbandada en la comparsa de los carapapas y otros muchas cosas más que se nos escapan, por no vivir en Cádiz. Precisamente la distancia es la que me hace ver las cosas desde otra perspectiva, siendo, mi visión, en la medida de lo posible todo lo objetiva que pueda ser. Pero incluso así, es complicado abstraerse de todo estos tejemanejes que no son carnaval (o al menos el que yo conocí hace dos décadas) y simplemente disfrutar con las coplas con la que las agrupaciones nos deleiten a partir de mañana.

La radio ya tiene las pilas cargadas, el televisor echará humo durante el próximo mes, y mi carnaval, intentará despegarse de todos aquellos que sólo viven para el titular, la fama y el postureo.

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