Artículo publicado el Jueves 18 de Octubre de 2012 en el diario El Mundo.

No sé si es peor el recorte brutal y el desprecio de la Junta a Sevilla en materia cultural – “a Sevilla, ni agua”, dicen los que capitanean este barco a la deriva- que el delegado que han puesto para terminar de hundir el buque fantasma. Francisco Díaz Morillo prometía y ha cumplido. El pasdo lunes le preguntaban por el cierre de la Sala Fli en Sevilla a causa de los impagos de la Junta y él contestaba que no sabía de qué le estaban hablando. A la gestión pública se viene con los deberes hechos y conociendo la realidad de lo que supuestamente se gestiona. Y me pregunto, ¿habrá ido al teatro alguna vez? ¿sabrá que la Sala Fli pertenece a Los Ulen, una de las compañías más veteranas, creativas y solventes de la escena andaluza que ahora pasea, como tantas otras, por el abismo?

Para entender todo, escuchen hablar al delegado de Cultura de la Junta en Sevilla y se despejarán las dudas. Resume todas las cualidades para triunfar en esta meritocracia en que se ha convertido la política. Málaga lleva tiempo siendo la verdadera capital cultural. Hay mucha gente luchando, creyendo y defendiendo allí la cultura. Me alegro por Málaga porque es una ciudad que me gusta y que es una referencia en muchas cosas, entre otras, su estupenda programación cultural. Sin embargo, Sevilla quedó atrás hace tiempo por la falta de interés de los responsables de Cultura de la Junta. Había que apoyar a Málaga, salvaguardar ese excepcional buque insignia del Museo Picasso incluso a costa de dejar tiritando todo lo demás.

Claro que yo imaginaba que el castigo para Sevilla se limitaría al recorte de presupuestos y no en colocar en el despacho de Cultura a Francisco Díaz Morillo que está a años luz de Bernardo Bueno, su antecesor en el cargo. Bueno se ha ido hastiado y cansado de luchar contra ignorantes, contra gente torpe de cerebro desaliñado que ni le importa ni cree en la cultura. Bernardo Bueno, hombre cordial y culto, no se limitaba a aparecer en las fotos, era de los que sí venía con los deberes hechos y sabiendo de qué hablaba. A él s ele veía en estrenos, en conciertos, en exposiciones. Consumía cultura. Y eso es lo que diferencia a un buen gestor cultural.

En la ficha profesional de la web de la Junta, se asegura que el “castigo” que le han mandado a Sevilla ha cursado estudios de Derecho, lo que entrelíneas parece sugerir que no debe de haber terminado carrera universitaria. El hombre lleva largo tiempo y trabajando para la administración y hasta ha sido alcalde de su pueblo, Villamanrique de la Condesa, pero sospecho que no conoce más arcanos que los de la romería del Rocío de la que es entregado devoto. En fin, si las cosas podían ir mal, con este delegado de “Cultura” desde luego irán mucho peor.

(Si quieren saber más sobre las diferencias en los presupuestos, en este caso de la Junta de Andalucía, entre Málaga y Sevilla lean… este artículo de Charo Ramos en Diario de Sevilla)

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