“Son italianos que hablan español, pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dan discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses, alaban el emprendimiento canadiense. Tienen una organización boliviana, admiran el orden suizo y practican el desorden iraquí”.

Jorge Guinzburg, periodista.

Cuando uno se pone a ver las similitudes de los casos de corrupción existentes en España y lo que hace 20 años ocurrió en Italia, denominado Tangentópolis (tangento es soborno en italiano) le da cierto repelús que las consecuencias que se deriven de los mismos sean idénticas. Tangentópolis fue un entramado de comisiones, sobornos, sobres en negro y todo lo que os podáis imaginar que se movían por Italia entre empresarios y políticos. Sentó en el banquillo a más de 4.000 personas de la élite de esos sectores,  algunos de ellos siguen en el parlamento italiano porque como suele ser normal en estos casos los delitos han prescrito o han cambiando las leyes. Todas las cúpulas de los partidos políticos estaban llenas de mierda, desde el primer ministro Bettino Craxi, pasando por Mario Chiesa importante exponente del Partido Socialista Italiano en Lombardía (a éste la Guardia de Finanzas le sorprendió un día metiendo en un cajón de su despacho un sobre con 7 millones de las antiguas liras, unos 3.600 euros. El dinero se lo acababa de entregar Luca Magni -que estaba compinchado con el fiscal del caso Antonio Di Pietro- como primer plazo de una comisión por haber conseguido que su empresa de limpieza tuviera acceso a una concesión pública valorada en 140 millones). Aún hoy siguen existiendo muchos rescoldos de todo aquello, hace dos años, Claudio Scajola tuvo que dimitir como ministro de Desarrollo Económico al descubrirse que parte del alquiler del piso frente al Coliseo en el que vive lo pagaba el empresario Diego Anemone.

Todo ello propició que se vinieran abajo los partidos políticos que habían gobernado Italia desde la II Guerra Mundial, originando con ello el nacimiento de otros como Forza Italia, y ¿quién salió para salvar a la patria? Efectivamente Silvio Berlusconi, ganó sus primeras elecciones en 1994 y lo primero que hizo fue amnistiar a los acusados, cambiar las leyes penales para que nada de lo ocurrido en las cloacas del estado fuera delito.

En España vamos por el mismo camino, lo último de los detectives en Cataluña es de novela de Vázquez Montalbán, más lo de Bárcenas, Gürtel, Campeón, ERE, Instituto Nóos y un largo etcétera que algún día hará explotar a los demasiado pacientes ciudadanos. Ya sabemos que las cúpulas de nuestros partidos políticos están podridas, cuando no hay sobres en B a dirigentes políticos o de empresarios con el fin de conseguir favores, hay familiares que “merecidamente” de la noche a la mañana están en el sillón de un cargo o se van a una empresa privada que también “merecidamente” se ha hecho con la gestión sanitaria que privatizó él mismo cuando estaba en el poder. Y por supuesto, lo que la corrupción conlleva que no es otra cosa que chantajes por todos lados, de Bárcenas o Sepúlveda al PP o de Diego Torres a la Infanta Cristina o al mismísimo Rey.

Los chiringuitos que tienen montados los partidos políticos viven permanentemente en una burbuja que está a kilómetros de distancia de la calle, más incluso que el asteroide famoso, si esa burbuja un día desciende y explota, los ciudadanos le ganaremos la batalla del sentido común, pero tal vez se libre otra batalla, literalmente hablando, en la que salgamos perdiendo muchos y el pastel populista y demagógico se lo repartan unos pocos. Así que cuidado con la deriva que está tomando el tema.

Como explicaba hace varias semanas a la revista L’Espresso, Francesco Greco, uno de los fiscales de Manos Limpias (como se conoció al proceso judicial italiano) “antes empresa y política partían de dos realidades diferentes. Hasta el empresario más potente tenía que pagar una comisión […] Hoy el dinero se mueve sobre todo para enriquecerse personalmente, pero en el centro hay una red de amistades, relaciones, favores y protecciones recíprocas que recuerdan a los lobbies. Hoy, empresarios y políticos se sientan en la misma mesa y juntos se aseguran los negocios”. ¿Les suena de algo? El dinero que se mueve y que nadie ve, el empresario que sólo consigue la obra pública si paga comisión, el amigo, el familiar, el favor, el qué hay de lo mío, el yo tengo un conocido que seguro que te da un carguito, el manosear dinero ajeno para hacerlo propio y como la ciudadanía es tonta y sólo está pendiente del fútbol (en la época de Franco eran también los toros) vamos a dejar que el tiempo pase que ya lo ocultaremos con otros casos de corrupción o con un repunte del turismo o con la bajada (de pantalones) de la prima de riesgo o ya se inventarán algo, que es lo bueno de tener un sector de la prensa de tu parte, mira como Berlusconi.

Fuentes:

Wikipedia.

Tangentópolis, una transición incompleta. Diario Público.

Italia no sale de “Tangentópoli”. Diario laverdad.es

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