COMO YA SABRÁN TODOS AQUELLOS QUE HAYAN LEÍDO MIS ARTÍCULOS sobre Sevilla, hace tiempo que tiré la toalla con la ciudad. Sevilla no tiene remedio. La antaño metróplis, New York del siglo XVII, está dilapidando a pasos agigantados todo lo conseguido en aquellas épocas y lo hace por culpa de unos políticos, irresponsabes, incompetentes e ignorantes y unos ciudadanos que nos hemos embarrado hasta la cintura de la idiosincracia y la dualidad. Sevilla gigante del pasado, ya sólo puede presumir de unos pies de barro.

¿Y todo esto a qué viene? Pues viene, ni más ni menos que del nuevo invento que el Señor Zoido quiere hacer sobre la explanada aledaña a la Torre de la Plata, un museo de las tradiciones sevillanas, a saber, Semana Santa y Feria, aunque a lo mejor y como todos los caminos llevan Almonte, también incluyen El Rocío, ya puestos. Pero no se crean que la idea es original, el anterior alcade ya tuvo la brillante idea de proyectar un museo de la Semana Santa en las naves del barranco, con “bulla sensorial” incluida. La Sevilla de la mantilla y la cera más rancia vuelve a salir a escena. “La Sevilla que aplaude lo menor y ningunea lo mayúsculo” como dijo Alberto García Reyes el pasado 18 de Marzo en ABC. Una ciudad que no es capaz de ponerse de acuerdo para llevar adelante un gran museo de las Américas o del Río, o de ambas cosas, a escasos metros del susodicho lugar, en el Museo de las Atarazanas, una ciudad que anuncia a bombo y platillo un centro Velázquez y todo se queda en el ruido, de charanga y pandereta, mientras las nueces se las están comiendo otros (llámese Málaga o Bilbao por ejemplo)

No me extrañaría que cerca de ese Museo de las tradiciones sevillanas pusieran un bar con “albóndigas con salsa de lunares” o “crema de incienso a la pimienta”. Porque Sevilla es una tapa, la hemos convertido entre todos en eso, podríamos haber sido hotel de 5 estrellas y la hemos preferido engullir en un suspiro de primavera, que al parecer es lo único que interesa en esta bendita/maldita ciudad. Las tradiciones en Sevilla siempre han tenido un tirón inaudito, tanto que se terminan obras como la de la Plaza de los Terceros en tiempo récord o ¿alguien dudaba que estaría la plaza inmaculada para el Domingo de Ramos?, a ver si se dan la misma prisa en restaurar Santa Catalina, al final vamos a tener que organizar Semanas Santas cada 15 días, para que la ciudad luzca resplandeciente y esconda la basura en sus barrios.

Esta es la Sevilla que estamos construyendo, si el anterior alcalde apoyaba sus ínfulas en el vanguardismo (muy caro además), el actual acicala la ciudad en la perpetua inmovilidad de la nada, para que siempre ocurra lo mismo y la ciudadanía crea que se mueve.

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