Como podrá apreciar el lector a continuación el texto es ficticio en su mayor parte. Hay dos cosas reales, los personajes, no muy difíciles de identificar si se ha seguido el caso y el lugar de la trama, uno de esos bares, bien cercanos al parlamento o a la consejería de empleo, donde se repartía el dinero.

Acodados en la barra del bar y sentados como dos cualquiera (que en verdad es lo que son) Joselito y Manolito esperan impacientes. En sus rostros se nota el sudor frío por las consecuencias por venir, pero se lo secan rápido con los pañuelos que le regalaron aquellos testaferros…

-¡Qué tiempo aquello en los que hasíamo lo que nos daba la gana! le dice Manolito, con su marcado acentro andaluz, presidente en aquellos tiempos cortijeros.

– Verdad, como si ahora no hiciéramos lo mismo, le responde socarrón, Joselito, su compañero de barra aquel día.

El camarero se acerca a ellos, ¿Qué les pongo a los señore?

Do gintonic, tocayo, le dice Manolito con confianza al camarero dado que lleva yendo al mismo lugar desde que rige los designios de los andaluces.

De repente y sofocado entra dando un portazo el hombre que esperan.

– ¿y con esto que hacemos? le pregunta Joselito

– Buenas noches, señores, – dijo fatigado Xisco-, les traigo el sobre con lo vuestro. Me manda el putero, que dice que ya vale con la bromita, que él sólo se fue de putas una o dos veces, que lo de la cocaína fue porque se la encontró en el suelo y que salvo alguna cosa, el resto es mentira

– El putero siempre con sus excusas, dile de parte de Manolito que está refrescando y que la manta viene muy bien por estas fechas, que o se calla o lo encalamo, ¿me entiende mi arma? Ahora largo.

– Sí, señor, yo se lo digo en cuantito lo vea.

Joselito le da un trago al gintonic y cuenta los billetes del sobre.

– Qué cabrón el atleta,- y lee- “Gracias por la manteca, con esto me compro yo un par de colchones. Saludos de mi madre”.

Después de otro trago largo a la copa, Manolito se pasa la mano por la cara como si se refrescara de la borrachera que llevaba y lanza la pregunta.

– ¿y la otra parte del dinero dónde lo metiste? dice con tono inquisitivo Manolito.

– Se lo di al amigo de un vecino mío traficante, gente de fiar.

– Esperemos que no salte a la prensa.

– Si sale decimos que nosotros fuimos las víctimas, que fuimos los primeros que lo pusimos en conocimiento del juez y que son cuatro pelagatos plumillas que nos quieren hundir.

– Sí, er discurso intituciona vamo. A mí la que me preocupa es la Heracles. Es una hija de su madre de mucho cuidao, mira que le estamos presionando, que hemos contratado detectives para que la sigan a ella y a su marido, que el Tribunal Supremo le ha puesto la mano encima, po nada, que dice la tía que el entramado salió de la Junta, remedando a la juez y poniendo énfasis en esta última afirmación.

Illo tú no teprocupe, continua el presidente, con la empresa pantalla que creamos en su día, la legalidad, como nojotro la entendemos, ya sabes, está garantizada. Si lo del IFA no cuela decimos que fue IDEA si falla, nos excusamos con otra cosa, será por sigla cohone, que tampoco, le soltamos al putero, si no, nos parapetamos con los otros dos tontos y si todo se cae, ya se nos ocurrirá algo, que pa eso loandaluce, son sabio y nos han elegido… bueno a ti no.

Los gintonic se vaciaban a la velocidad de la luz, ya iban por el cuarto, cuando Manolito recibe una llamada

– Dígame

– Soy Toni, se escucha desde el otro lado del hilo telefónico. Joselito hace una mueca como preguntando quién es.

Manolito tapa el auricular del móvil con su mano y suelta -uno de los tontos- seguido de un gesto de desprecio.

– ¡Qué pasa cabrón!¡Qué bien vives! Dime.

– Mira, esto se nos va de las manos, ayer sale vuestra consejera diciendo que tengo que estar imputado, el otro que qué raro que no lo esté, ¿qué coño pasa?

– Pasa que tú un buen día decidiste, por tu cuenta – se ríe por lo bien que está utilizada la palabra- y riesgo dar una serie de ayudas a tus amigos, vecinos y demás allegados, ahora, signo de la borachera, marca muchos las eses, para cachondearse de paso del oyente.

Cortándole la palabra, Toni le responde -Ustedes estabáis al tanto de todo aquello, de las comisiones, las sobrecomisiones, de quiénes eran los testaferros, del putero al que no pudisteis controlar porque no os interesaba, legalizasteis las ayudas hasta que os disteis cuenta que se os estaba viendo el plumero, que había salido a la luz y entonces montasteis una treta para decir “yo no he sido”.

Manolito le da un sorbo profundo a la copa y le responde altivo.

– No te pongas tan chulito que estás en nuestro manos, además yo aquel día no fui al Parlamento, no me acuerdo donde estaba, pero no asistí al pleno.

– ¿Y tú amiguito de Hacienda tampoco estaba? le pregunta malhumorado Toni.

Po mira, aquí está, te lo paso y ya lo arregláis vojotro. Su amigo contesta después de unos segundos pensativo y tras comentarle a su compañero, -qué bien sabes pasarle los marrones a los demás-, responde.

-¡Qué pasa Toni, dime!

¡No dime tú, qué llevo unas noches que no duermo sólo de pensar en que la Heracles me empapela y ustedes cabrones se quedáis con los brazos cruzados!

– Eso son cosas que pasan, Toni. Fíjate que casualidad, el día que el interventor le dio los informes a la vicepresienta yo tampoco fui al pleno. Se perdieron y yo me entero por la prensa de no se que de unas ayudas, de subvenciones, de intrusos amigos tuyos y de los testaferros. Cosas de la vida, Toni.

– Muy bien, no te preocupes tanto de esos papeles que los  tengo yo bien guardados en mi casa y con tu firma y también tengo muy buena memoria, así que cuidadito conmigo que como esto siga adelante tiro de archivo y me pongo a cantar las cuarenta -dijo Toni y colgó el teléfono sin despedirse.

Manolito, que por el alto tono de voz de Toni lo estaba escuchando todo, comentó, – dile que si canta las cuarenta, yo envío y quiero.

Joselito se rasgó la oreja, miró a Manolito y segundos después se partieron de la risa mientras acababan el séptimo gintonic de la noche.

Otros expertos de la nada.

Deguin y Monto,

Fredo, Bertito,

Nachete.

Bárcenas el canoso.

Semari returns

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