* Como excepción se publica este Lunéticos hoy, a partir de la semana que viene volverá a publicarse los Lunes.

Con demasiada frecuencia nuestra políticos dan la espalda a la ciudadanía, no contentos con eso, nos ingnoran y nos toman por tontos. Se creen que somos niños que no entendemos sus elaborados discursos. Los políticos están de pasada, vienen y van, algunos duran más de lo que se merecen, pero los que siempre están somos los ciudadanos, somos la economía real.

El pueblo llano que no necesita subirse a púlpitos elevados para hacerse ver tiene en la dignidad su mejor arma. Sabe moverse y no dejar de pensar para revitalizar su estado de ánimo, se sacrifica, se esfuerza e intenta formarse, para su bien personal y para un futuro profesional… que nunca llega, al menos en España.

El menosprecio de algunos polítcos roza la indecencia, desprecian al que les da de comer, a la mano que les vota, hasta que un día los ciudadanos digamos “basta”. Cuando llegue ese momento, la sociedad que está al pie de la calle demostrará lo madura que es, sabrá calcular sin necesidad de que le den datos macroeconómicos a qué distancia están unos de otros. Porque cada pueblo, ciudad o comunidad lo hacen sus habitantes, le dan la vida de alegría y saber estar que no les proporciona una casta política que sólo rima el “yo mí me conmigo”.

Nosotros no necesitamos de olimpiadas innecesarias para saber de qué estamos hechos, ellos sí necesitan reafirmarse cada día para impostarnos una imagen que no sólo no es real sino que da vergüenza. Por eso la alegría está en nosotros, porque a pesar de las calamidades que pasamos, siempre hay una sonrisa, un buen gesto, un buen rato con los amigos. Siempre sacamos un hueco pequeño por donde mirar y abstraernos de la infame situación.

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