Dos declaraciones efectuadas la semana pasada y un artículo han sido de lo más destacado de estos días. Yendo por partes comenzaremos con las palabras del Papa Francisco en la entrevista que concedió al diario italiano La Repubblica: “Los cabezas de la Iglesia han sido a menudo narcisistas, adulados por sus cortesanos. La Corte es la lepra del Papado”. No es la primera vez que el papa argentino hace declaraciones y acciones a las que no estábamos acostumbrados. Félix Machuca dijo en su artículo de ABC: “Aquí no hay un político que tenga lo que tiene el Papa y diga que la casta es la lepra del Estado” y es que el Papa es a día de hoy una de las personas con el discurso más revolucionario. Ha desechado oropeles de todo tipo, ha entrado en las favelas, dijo que quién era él para juzgar a una persona gay. Y ahora con esa declaración de intenciones ya tiene a parte del organigrama vaticano con las carnes abiertas. ¿Es católico este Papá? se preguntan desde twitter. Que tenga cuidado con lo que bebe…

De la lepra a la grasa, la nueva consejera de hacienda de la Junta de Andalucía María Jesús Montero, dijo hace unos días “a la administración andaluza no le queda más grasa que adelgazar”. Hombre, viendo la cantidad de entidades y personas puestas a dedo que hay, lo que tiene la administración es gula, cerca de 5.000 millones en la administración paralela, esa que conforman consorcios, agencias, oberservatorios y demás empresas vacías y fantasmas que no sirven más que para enchufar al amiguísimo o al cuñado de turno. 267 empresas con más de 25.000 trabajadores y la existencia de RTVA en donde trabajan más de 1.500 personas, ¿de verdad en la radio-televisión andaluza hace falta tanto personal? La lepra del país son algunos de sus políticos a los que la grasa les está cegando de una manera que cuando se quieran dar cuanta la van a tener en la puerta de su casa y con la pringue que deja no podrán aplaudir al presidente de turno.

Y relacionado con ello, porque ya la crisis es circular y cuando un político dice una barbaridad en Galicia, en Andalucía hay otra barbaridad mayor y así sucesivamente… nos llegaba al artículo del pasado jueves de Xavier Vidal – Folch en El País “El ratón no es un elefante” donde analiza los presupuestos del estado poniendo pies al suelo y criticando la grandilocuencia de Montoro y De Guindos. España ahora mismo sigue siendo un ratón, pequeño y desprovisto de elementales medidas de supervivencia, las cosas poco a poco mejoran, pero no llegamos a ser un elefante como bien dice el autor. Mientras antes aterricen en la realidad mejor para todos. El problema es que la ciudadanía está haciendo vida de ratón, rapiñeando a sorbitos la vida que le queda, mientras que desde determinadas administraciones siguen engordando un elefante, a conciencia, que les tapa cualquier visor que de a la calle.

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