En el número de verano de los cuadernos de eldiario.es le hacen una entrevista a Ada Colau y ante una de las preguntas, ella responde “los primeros años de la crisis sino estalló la situación fue por el entorno, pero no por el Estado”. Cada vez son más la voces de diferente pelaje (periodistas, actores, músicos o escritores) que tienen una opinión común sobre el por qué no estalla la situaciónen España como sí lo ha hecho en otros sitios, en dos palabras: La familia.

Afortunadamente la labor familiar está sacando del atolladero a mucha gente, sobre todo apoyados por las pensiones de sus padres y abuelos. Los datos que marca el paro no son tan exactos teniendo en cuenta, según el catedrático de la Universidad de Linz, Friedrich Schneider, que en 2013 la economía sumergida llegó al 18.6% del PIB, hay más gente trabajando de las que se dice, pero aún así sus sueldos no dan para pagar una hipoteca y comer al mismo tiempo.

La familia es la que está poniendo los parches y tapando las carencias, es decir está haciendo la labor del Estado. Por mucho que la prima de riesgo, la bolsa y las exportaciones estén mejorando, la crisis sigue instalada en la panadería de la esquina y en el bar de enfrente. La gente sigue con una sonrisa en la boca porque no le da la gana que la rehala de políticos que tenemos (con excepciones) le amarguen la vida al ciudadano. Ellos se han podido quitar de gastos superfluos (sobre todo ocio) pero les da aún para vivir dignidamente… aunque según Caritas 3 millones de personas están en pobreza severa (vivir con menos de 307 euros al mes) el doble que en 2008.

Y con esos datos en la mano ¿por qué sigue sin explotar todo? La ciudadanía en este país es muy pasiva, sólo se tirará a la calle a mansalva cuando la situación sea extrema. Y por otro lado no ven que haya una alternativa consistente y fiable. Para mí ninguno de esos dos motivos son suficientes para que la calle no arda. El entorno o la familia podrán abastecernos y ser la red que nos sotenga, pero ¿hasta cuándo vamos a seguir viviendo con estos sueldos (el que lo tenga) o con estas condiciones? Italia, Portugal, y Grecia ya han tenido revueltas callejeras, la no solución de los problemas en esos países no quiere decir que el salir a la calle no arregle las cosas. Arreglará la conciencia de las personas y su dignidad.

En una de las habituales barrabasadas de mi ministro favorito, Wert, dijo hace unos meses refiriéndose a las protestas estudiantiles españolas: “El nivel de discrepancia o conflicto que hay en España se puede considerar una fiesta de cumpleaños comparadas con las de Chile o México”. Que no provoque el ministro ni sus compañeros de partido, que no provoque porque en esta país ya hay mucha gente con la mecha en una mano y la cerilla en la otra y tal vez alguna de sus declaraciones o de sus actos las prenda definitivamente. Se está avisando y es la enésima vez que se dice, el día que ocurra que no les coja por sorpresa.

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