Me gustaría conquistarte a sorbitos.

Mi sonrisa suena a ti.

Espérame despierta todas las noches de tu vida.

Cualquier día, me quedo a dormir en la comisura de tu boca.

Esclavicé sus silencios por alegrías.

Mis límites se contorsionean con las curvas de tu cuerpo.

Lo mejor de ser viejo es poder predecir los terrremotos

Si quiere leer otros versos…

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