Hoy en nuestro espacio de entrevistas traemos a José María Luque Martín (Sevilla, 1969) con el libro “El arte de escribir tu autobiografía” (Punto Rojo) en el cual nos alecciona sobre qué aspectos tenemos que tener en cuenta para comenzar a relatar nuestra vida. Qué recursos utilizar, cómo tenemos que organizar nuestros recuerdos y qué facetas y estrategias debemos de tener en cuenta para ser constantes. Nuestro entrevistado está haciendo un curso de filosofía y publica en el boletín de artes marciales Tao Tien. Ya tiene publicada una novela que se llama El hombre occidental (Ed. Atlantis).

Sin título

“Si en el presente no sabes sustraer lo importante, lo sutil de lo vivido, sería como haber hecho un viaje dormido.”

En el primer capítulo nos dices “Ya no nos queda tiempo para
hablar”, pero ¿nos queda tiempo para escuchar
?

Sí. Nos queda todo el tiempo del mundo, pero el problema estriba en que no nos conocemos a nosotros mismos, no nos dedicamos tiempo a nosotros mismos, no ponemos atención a nuestras vidas, ponemos la atención en los pasatiempos y nos enredamos en ellos horas y horas. Por ejemplo: estás comiendo y no pones atención a lo que comes, si caminas por la calle no estás pendiente de las cosas que ves, hay estudios publicados que dicen que durante un minuto son 15 pensamientos de media lo que se suelen tener, luego, durante un día tenemos una barbaridad de pensamientos. La gente cree que tener muchos pensamientos es de ser inteligentes, la verdadera inteligencia está en tener pensamientos continuos. Si pusiéramos interés en ser más empáticos, nuestro cerebro crearía sistemas neuronales que desarrollaría aspectos de nuestra inteligencia que nos ayudaría a ser más dueños de nuestras vidas. Viviríamos en un presente continuo y escucharíamos a los demás con plenitud.

El pintor Antonio López dijo “si lo quieres ver bien, en un árbol
está el mundo entero… ¿escribir una autobiografía, es como dibujar
mentalmente el árbol de la vida de uno?

Lo que dijo Antonio López me suena a que el mundo físico es como un holograma y que en todo está todo. En este libro que he escrito menciono el “Kybalión”, en el Kybalión se dice “que lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba”. Según mi opinión la autobiografía camina entre la ficción y la no ficción. En toda autobiografía existe un tanto por ciento de uno y de lo otro. Está lo que uno fue y lo que uno le hubiera gustado ser y es una extraña mezcla de fantasía-imaginación y lucidez donde se revive el pasado. Por lo que yo apuesto en “El arte de escribir tu autobiografía” es en utilizar la escritura como medio terapéutico para sanar el alma, para perdonarse a sí mismo comprendiendo cada cual dónde se equivocó y reconociendo qué hizo bien. También sirve para reflexionar sobre las personas que vivieron o viven a tu alrededor. En definitiva por lo que yo recomiendo que uno escriba sobre su vida es porque es una fuente inagotable de autoconocimiento, se descubren cosas de sí mismo.

Para escribir una autobiografía ¿hace falta tener memoria del
pasado pero también saber conectarlo con el presente?

Efectivamente, pero ¿qué es la memoria? Quiero hacer una reflexión, nosotros sólo somos presente. Solo somos el momento que vivimos, el pasado no existe y el futuro menos aún. La memoria es un almacén donde guardamos imágenes, sentimientos, pasiones, sonidos, etc… Te pondré un ejemplo: si haces un viaje a la otra punta del país, dormido, no habrás acumulado ninguna experiencia. La experiencia es lo que se sustrae de la vida. La memoria sería solo un lugar donde guardar cosas que ocurrieron en tu vida. Si en el presente no sabes sustraer lo importante, lo sutil de lo vivido, sería como haber hecho un viaje dormido. La memoria necesita reflexión.

“Está lo que uno fue y lo que a uno le hubiera gustado ser”

¿Cuánto hay de la persona y cuánto de personaje en una autobiografía?

Como todo en la vida depende de lo trabajado que se tenga la personalidad y el objetivo para que se pretenda la autobiografía. Por sistema, las autobiografías de los políticos las definiría como la de seres inmaduros donde tratan de realzar personalidades que cabalgan en la fantasía. La personalidad es aquello que ves en el espejo cuando te afeitas, también es aquella pasión cuando gritas en el campo de fútbol en el momento que tu equipo mete un gol, aquello que te hace sentir feliz o triste, o tener miedo. Cuando eres un niño tienes unos miedos y unas alegrías bien distintas a cuando eres un hombre maduro. Luego la personalidad es un “espejismo” cambiante a lo largo de los años.

¿A qué edad se debería de escribir una?

Pienso que eso es una necesidad. Un día tienes esa necesidad y la escribes. Mientras eso no ocurre, animo al personal a que hagan pequeñas memorias de momentos puntuales de su vida. Que escriban recuerdos, anécdotas, incluso a los más persistentes que lleven un diario. O que inventen un personaje y escriban la biografía de ese personaje. Escribir es muy liberador. Yo me recreo en la literatura.

Se insiste mucho en el libro de la importancias de la organización
y la constancia, ¿cuánto tiempo debemos de gastar clasificando esos
momentos felices o infelices?

El escribir es muy difícil, si no se siguen un método de trabajo te aburres y no haces nada. La palabra “gastar” no es muy afortunada suena peyorativa, me gusta más “invertir”. Yo utilizo un pequeño truco para poner la mente a punto, leo algo que me conmueva y procuro escribir sobre ello, eso lo hago todos los días. Es un ejercicio que te da soltura. El tiempo lo debes buscar en que te guste lo que hagas. Si ese día no te gusta lo que estás haciendo dedícale poco, si te gusta, dedícale más. Yo personalmente como mínimo estoy dos horas todos los días, eso sí, me interrumpen y no desisto, sigo escribiendo.

“Escribir es muy liberador. Yo me recreo en la literatura”

Hay un capítulo del libro en el que nos enumeras varios recursos
literarios, ¿los escritores ameteurs sabrán utilizarlos con sentido y
con medida?

Bueno, antes de responderte me gustaría hacer una apreciación. Desde mi punto de vista no existen escritores amateurs, y te pongo un ejemplo: leí no hace mucho “La conspiración de los idiotas”, el libro fue publicado después de muerto el autor porque la madre de este insistió a un editor. Es un libro muy leído en todo el mundo, luego el escritor era un amateur y después de muerto se convirtió en un profesional. A los seres humanos nos gusta catalogar a todo el mundo, altos y bajos, profesionales y amateurs, etc… Otra cosa es que califiquemos a profesionales porque viven de la literatura o del periodismo. Me gusta un poco más definirlo como escritor ocasional que amateurs. Sobre tu pregunta quería meter algo de culturilla literaria y es una guía recurrente para aquel que no se ha detenido a pensar en ello y, por supuesto que es fácil usarlo, experimentar escribiendo es muy bonito. Cuando yo estaba en la EGB experimentaba con palabras inusuales, buscaba palabras en el diccionario y las insertaba en las redacciones que el maestro mandaba. Que experimente, que experimenten.

 

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La Fragata Azul (espacio cultural) 1ª parte.

La Fragata Azul. 2ª parte 

Francisco Javier Zamora. Doctor en Historia. 

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