Este texto ha tardado mucho en ser escrito. Exactamente 8 meses. Puede
que haya sido por mis circunstancias personales que me han llevado a
otro lugar y pegado a ello he tenido infinidad de historias por
aclimatar, multitud de kilómetros por recorrer y demasiadas prisas. Y
con tanto estrés y tanto ruido alrededor no se puede escribir nada que
esté a vuestra altura.

Pero es curioso, toda espera tiene su lado positivo. Seguramente el
texto que hubiera escrito en los días posteriores a vuestro nacimiento
no habría sido el mismo que el que os dedico ahora. Primero porque he
tenido más contacto con ustedes, porque me habéis enseñado a amar todo
lo que os rodea con mucha más pasión (si cabe) que antes.

Y luego por lo que me habéis aportado con vuestros (sólo) 8 meses de
vida. Se puede crecer a vuestro lado aunque uno tenga ya menos pelos que
canas.

Dicen que en estos tiempos convulsos la gente tiene miedo al cambio,
pero ¿existe más cambio que nacer de repente, dos meses antes y
encontrarte con un mundo sin pintar, con la cal aún viva de las cosas
y los pañales sin fabricar?

Fueron semanas de nervios pero también de una flama y una tranquilidad
que ya os contarán mamá y papá cómo la soportaron, porque si ustedes
sois unos gigantes de 8 meses, ellos son de una inmensidad en la que
se resume la vida. De nuevo unos cristales de por medio, como hace 8
años nos separaban de Evelin (qué de cosas os tiene que contar). Unos
cristales que se transfiguraban en espejos, lugar donde todas las
razones se veían reflejadas, donde todos los miedos se disfrazaban de
alegría, donde había mentiras de hojalata y verdades que miraban.

Yo buscaba cualquier subterfugio para poderos ver con más intimidad,
en la soledad que todo lo esconde. Lloré al soñaros y al veros. Sois como
ese aire fresco de la mañana que te quita el dolor de cabeza. A pesar
de la distancia que nos impide veros y tocaros tanto como quisiéramos,
os “vigilamos” por una rendija estrecha cada risa que dais y cada
mirada que claváis.Y os seguiremos cuando descubráis cada detalle y
cuando os maraville ese juguete que tenéis entre las manos que es la
vida.

De vuestro tío que os adora. Besos. 

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