Así será

Así será, con la túnica de cada tiempo en la espiga quebrada de tu cuerpo. Será otro año de distancias salvables, de júbilos de barrio, de aromas que no llegan.

Estará todo en la crisálida exacta en la que todo el mundo vive. La ciudad plantará recuerdos sonoros para los que se fueron y dispondrá esquinas y puñales a cada amanecida. Mientras tanto, a kilómetros de ti, todo se vestirá de un domingo de siempre.

No se necesitan nidos en los que auparse, ni soles que puedan ser vencidos por un preticor que te deje plegarias en la boca. Solo una cruz más allá del infinito buscando la aquiescencia de su muerte, una oscuridad que le abrigue, cualquier candil que la proclame.

Viviré esa tiranía de la espera agarrándome con fuerzas a todo lo que huele a ti, sin ser tú, a nada de lo que has visto pero que también está en ti. Te iré a buscar en la anochecida califa o a encontrarme, como dijo Alcántara, con el rugido del alma que a Dios lleva.

Te esperaré en silencio a que expires de añoranza.

 

 

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